Reflexiones sobre Obama: Reconduciendo el camino E-mail
Opinión
Por Camilo Garavito, Coordinador en Madrid para el 4F. Hoy hace parte del equipo de coordinación en Londres. Artículo escrito el 21 de Enero de 2009.
 
“... porque el mundo ha cambiado, y nosotros debemos cambiar con él.”*

No puedo evitar sentirme esperanzado, aún sabiendo que tarde o temprano lo que hoy es motivo de júbilo me generará terribles desilusiones. Es inevitable que esto pase cuando se han generado expectativas tan altas. Sin embargo me uno a la ingenuidad reinante y disfruto, porque después de mucho esperarlo, hoy el mundo a cambiado el rumbo. La primera potencia mundial ha dado un giro de 180 grados: ha cambiado la política del miedo, la uniliateralidad y la imposición por la de la esperanza, el diálogo y el trabajo en conjunto. Espero que en Colombia, ojalá mas temprano que tarde, entendamos y asumamos ese cambio, y reconduzcamos el camino.

Hoy ha tomado posesión como presidente de Estados Unidos un sonriente negro con nombre árabe: Barack Obama. Pero para poder hacerlo, antes se ha tenido que ir George W Bush. Este último pasará a la historia como el hombre de la guerra contra el terrorismo, que irónicamente sembró el terror en el mundo entero. Lo recordaremos por ser amigo de la tortura (el ahogamiento simulado -waterboarding- en Guantánamo, las atrocidades de Abu Ghraib), por el engaño de las armas de destrucción masiva para justificar la invasión de Irak, por la incapacidad para controlar la economía, por el aumento de la brecha entre pobres y ricos, por el nepotismo y la corrupción… Pero sobre todo lo recordaremos por sembrar en nosotros el miedo para justificar sus abusos de poder. Yo personalmente lo recordaré cada vez que tenga que quitarme los zapatos en un aeropuerto mientras mi vecino me mira dudando si soy terrorista o no. Esto cambiará algún día, y yo me quitaré los zapatos por decisión propia, tal vez para mostrar mi inconformismo, como aquel célebre periodista iraquí que debe estar aún recuperándose de las palizas que recibió. Esto tal vez haya cambiado hoy. "Hoy nos reunimos porque hemos escogido la esperanza sobre el miedo, la unidad de propósitos sobre el conflicto y la discordia."* Que así sea. Es la única manera de recuperar la dignidad.

Se fue George Bush, subido en un helicóptero rumbo a su rancho en Texas. Si tenemos suerte, será para no volver. Pero antes de irse premió a sus aliados, aquellos que comparten su visión del mundo, aquellos que siembran el miedo en nosotros para justificar su falta de respeto por las instituciones y las leyes. Le concedió la “Medalla Presidencial de la Libertad” a nuestro presidente Alvaro Uribe Vélez, en reconocimiento a “su compromiso con la libertad, la democracia y las reglas de derecho". Esa misma libertad que se empeñó en cohartar, esa misma democracia que no cesó de debilitar, esas mismas reglas de derecho que no supo respetar. Esta cercanía de nuestro gobierno con ese pasado que quieren cambiar los Estadounidenses da mucho para reflexionar.

Sentimos que al mundo ha llegado un cambio. El nuevo líder del mundo Occidental afirma que "en cuanto a nuestra defensa común, rechazamos como falsa la elección entre nuestra seguridad y nuestros ideales"*. Mientras tanto en Colombia seguimos atados a políticas pasadas. Nos empeñamos en afirmar que todo vale en aras de mantener (reelegir) la política de "Seguridad Democrática". Permitimos al gobierno pasar por encima de la Constitución y las leyes basado en la eterna promesa de acabar con las Farc. Hemos decidido que las balas, las bombas y las recompensas son la única salida a nuestro conflicto, mientras nuestras instituciones más preciadas se debilitan por la pérdida de legitimidad. Nuestras Fuerzas Armadas ya no respetan los Derechos Humanos y hacen alianzas con narcotraficantes, paramilitares o guerrilleros, según sea de conveniencia. Las ramas del poder público han caído bajo el control de uno sólo; el mismo que sentó a sus amigos en todos los órganos de control para cubrir su espalda. El tan preciado equilibrio institucional se ha perdido.

Pero siempre nos queda la esperanza. Nunca es tarde para un cambio. El mundo ha cambiado el rumbo y tal vez nosotros podamos hacer lo mismo. Es hora de aceptar que "los argumentos políticos estériles que nos han consumido durante demasiado tiempo ya no sirven."* Es hora de decirle a nuestro Presidente Alvaro Uribe que "A aquellos que se aferran al poder a través de la corrupción y el engaño, y la represión a quienes disienten, que sepan que están en el lado equivocado de la historia, pero les extenderemos la mano si están dispuestos a abrir el puño."* A las Farc, al ELN, a las Aguilas Negras, a los paramilitares, a "aquellos que pretenden lograr sus fines mediante el fomento del terror y de las matanzas de inocentes, les decimos desde ahora que nuestro espíritu es más fuerte y no se le puede romper; no perdurarán más que nosotros, y los venceremos."* Es hora de que entendamos todos que la historia "...juzgará por lo que puedan construir, no por lo que destruyan."*

Para lograr este cambio colectivo es necesario que cada uno de nosotros busque en el fondo de sí mismo. Que intente encontrar esas convicciones, esos valores, esas virtudes que hacen grande a un ser humano, y por consiguiente a una nación. Es la hora de buscar acuerdos respetando nuestras diferencias ideológicas. "Con viejos amigos y antiguos contrincantes, trabajaremos sin descanso."* Es hora de generar espacio a las ideas nuevas y darle importancia a lo verdaderamente importante. "Construiremos carreteras y puentes, las redes eléctricas y las líneas digitales que alimentan nuestro comercio y nos mantienen unidos. Pondremos a la ciencia en el lugar donde se merece y aprovecharemos las maravillas de la tecnología para aumentar la calidad de la sanidad y reducir su coste. Utilizaremos el sol, el viento y la tierra para alimentar a nuestros automóviles y hacer funcionar nuestras fábricas. Y transformaremos nuestras escuelas y universidades para hacer frente a las necesidades de una nueva era." *

Debemos dejar de responsabilizar a la guerrilla de nuestros males. Debemos dejar de señalar al gobierno de ser el culpable de nuestras desgracias. Sin embargo, al mismo tiempo debemos estar vigilantes, exigiéndole "...gastar con sabiduría, cambiar los malos hábitos y hacer el trabajo a la luz del día, porque sólo entonces podremos restablecer la confianza vital entre un pueblo y su gobierno." Debemos ceder un poco en nuestro empeño por obtener el bienestar individual, dejar de lado el egoísmo y pensar en el bien común. "Es la bondad de acoger a un extraño cuando se rompen los diques, la abnegación de los trabajadores que prefieren recortar sus horarios antes que ver a un amigo perder su puesto de trabajo, lo que nos hace superar nuestros momentos más oscuros."

Debemos cada uno asumir la responsabilidad que nos corresponde. Debemos nosotros mismos dejar de aparentar, de mentir, de sobornar, de evadir impuestos, de robar. Debemos como individuos luchar contra la guerra, la corrupción y el asesinato, la cultura del dinero fácil y la tranquilidad con la que aceptamos la pobreza extrema. Debemos hacer respetar nuestras leyes, y respetarlas nosotros mismos por encima de todo. Debemos enfrentar esta guerra ".. no sólo con misiles y tanques, sino con sólidas alianzas y firmes convicciones."* Debemos volcarnos sobre los "valores sobre los que depende nuestro éxito - el trabajo duro y la honestidad, la valentía y el juego limpio, la tolerancia y la curiosidad, la lealtad y el patriotismo."*

Sólo asi, aportando y viviendo como individuos lo que esperamos lograr como colectivo, podremos " elegir nuestra mejor historia; llevar hacia adelante ese valioso don, esa noble idea que ha pasado de generación en generación: la promesa divina de que todos son iguales, todos son libres y todos merecen la oportunidad de alcanzar la felicidad plena."* Sólo así, cada uno aportando su granito de arena, podremos darnos cuenta que nuestra nación es "...más grande que la suma de nuestras ambiciones individuales, más grande que todas las diferencias de origen, riqueza o facción."*

"...en este momento -un momento que definirá una generación- es precisamente este espíritu el que tiene que instalarse en todos nosotros."*

Un discurso idealista e inspirador. Propuesta para un cambio profundo en nuestros corazones. La única manera de comenzar por fin la construcción de una nación.

* * *

* Extractos del discurso de posesión de Barack Obama como presidente de los Estados Unidos de América, recortados y manipulados según la conveniencia del autor de este artículo.

http://patadas-de-ahogado.blogspot.com/2009/01/reconduciendo-el-camino-obama-la.html#comments

 

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